Hay situaciones en que la realidad o la ficción se fusionan en un estado en que no es sencillo creer o ver qué es lo real y qué no lo es. Estados Unidos o Nueva York, por caso, ha sido escenario de millones de largometrajes y documentales de todo tipo donde lo que se ve veía, siempre era una ficción.
Pero luego de conocerse el asesinato del niño judía en Nueva York, sus propios habitantes se resisten a creer cómo se sucedieron los hechos y el desenlace que tuvo.
Ahora, pudo saberse que el asesino Levi Aron le cortó los pies para colocarlos en la nevera, en una miestra más de su siniestra personalidad que sin motivo alguno –hasta ahora- lo motivó a cometer brutal crimen.
El asesinato del niño de tan sólo 8 años, Leiby Kletzky, se produjo en uno de los barrios neoyorquinos más seguros de la ciudad, y pese a ello finalizó de la peor manera.
En el aparamento del asesino se encontraron restos del cuerpo por todos lados, en la nevera y cuchillos ensangrentados. En un contenedor de basura también se encontraron restos del niño.
Aron sólo explicó que al saber que el niño era buscado por la Policía, “ingresó en pánico y decidió asesinarlo”.
Nadie lo puede creer en Nueva York, pero no fue un film, fue real.
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